03
Jul

¿Playa o montaña?

 

Miles de mortales se habrán hecho esta pregunta a la hora de planificar el periodo anual de descanso.

Elijamos playa o montaña lo importante es que las vacaciones deben servirnos para descansar, enriquecernos personalmente y mejorar nuestras relaciones familiares.

 

 

Durante el resto del año, el trabajo y las múltiples actividades que ocupan nuestro día a día, no nos permiten a veces dedicar todo el tiempo que quisiéramos a nuestros seres queridos, no disponemos de tiempo para compartir.

Como decía el pasado año al comenzar el periodo estival, las vacaciones deben servir para recargar energía. Descansar no significa no hacer nada, significa cambiar de actividad. Suscribo plenamente lo dicho en el post ¡Vacaciones, vacaciones! del mes de julio.

Aprovechemos este tiempo de ocio y alegría para viajar, hacer deporte, leer, escucha música, aprender cosas nuevas, y sobre todo charlar con familiares y amigos, seguro que redescubrimos cosas nuevas en cada uno de nosotros. Compartamos las tareas cotidianas, las alegrías, preocupaciones y proyectos.

¡Felices vacaciones!

 

 

Y… en vacaciones:

 

Queda prohibido llorar sin aprender,

levantarte un día sin saber que hacer,

tener miedo a tus recuerdos.

 

Queda prohibido no sonreír a los problemas,

no luchar por lo que quieres,

abandonarlo todo por miedo,

no convertir en realidad tus sueños.

 

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen menos que la tuya,

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

 

Queda prohibido no crear tu historia,

no tener un mometo para la gente que te necesita,

no comprender que lo que la vida te da,

también te lo quita.

 

Queda prohibido no buscar tu felicidad,

no vivir tu vida con una actitud positiva,

no pensar en que podemos ser mejores,

no sentir que sin ti, este mundo no sería igual.

                                              (Anónimo)

22
Jun

Ayer y hoy

Que la vida cambia con el paso de los años es una realidad que cualquiera podemos constatar.

Hoy, a propósito de un comentario realizado por Ibelisse en el post “Calidad humana” de este blog, en el que invita a reflexionar, yo me planteo las siguientes cuestiones:

¿Nuestra forma de vida ha mejorado con el paso de los años? ¿Vivimos hoy mejor que ayer? ¿La calidad de vida es hoy mayor?

Supongo que todo dependerá del cristal con el que se mire, pero hay cuestiones que al mismo tiempo que hacen al hombre progresar también lo destruyen.

Nuestras viviendas han aumentado en tamaño, en comodidades, pero nuestras familias cada vez son más pequeñas, cada vez disponemos de menos tiempo para compartir. Cada vez son más hogares los que se rompen. Tenemos mejores sueldos, disponemos de más comida, pero nos alimentamos peor.

Algunos vivimos en grandes ciudades, cuayas propiedades son un trozo de aire en el piso…

No conocemos a nuestros vecinos. Todos estamos excesivamente ocupados, entramos, salimos, pero no sabemos nada los unos de los otros. Conocemos a mucha gente, pero… ¿La conocemos de verdad, o somos unos perfectos desconocidos los unos para con los otros?

Quizás nuestros compromisos diarios de trabajo han aumentado, ganamos mucho más que antes, pero a cambio gastamos más porque nos hemos creado muchas necesidades y nuestro tiempo para disfrutar y compartir con los nuestros ha disminuído.

Los medios de comunicación, tan al alcance de todos nosotros, nos permiten estar mejor informados que nunca, pero… ¿Hasta qué punto influyen en nosotros? ¿Hasta qué punto influyen en la formación de nuestros propios criterios y nuestros valores personales? ¿No nos acostumbramos con demasiada frecuencia a considerar normal lo que no lo es, debido a la insistencia y machaconería de algunos mensajes aparecidos en los medios?

Con qué alegría hablamos y hablamos como si fuéramos entendidos en la materia de cuestiones que a veces no hemos profundizado lo suficiente y que tan solo sabemos de oídas. Defendemos nuestras ideas a brazo partido, pensando que no hay más verdad que la nuestra, despreciando las opiniones ajenas.

Nuestra moral se ha relajado. Disponemos de más libertad, pero andamos tristes por la vida amando poco y envidiando y odiando demasiado.

Deberíamos aprender a disfrutar de esta vida y no a pasar por ella sobreviviendo.

Y vosotros… ¿Qué opináis?

16
Jun

Cuando la vida golpea

Cuando la vida golpea y golpea…

Cuando no entendemos lo que ocurre a nuestro alrededor…

Cuando las palabras se quedan pequeñas para expresar nuestros sentimientos…

Cuando uno quiere encajar los golpes que la vida le da y no pedir a la vida imposibles…

Cuando cuesta mantener tus valores y criterios firmes y no dejarte llevar por la amargura y la decepción…

Cuando intentas sacar lo positivo de las situaciones adversas, es gratificante encontrar en la red personas que han escrito textos que describen a la perfección aquello que tú no has acertado a expresar.

 

 

Me refiero a Alfonso Aguiló autor de:

 

“Los golpes de la vida”

William Shakespeare dejó escrito que no hay otro camino para la madurez que aprender a soportar los golpes de la vida.

Porque la vida de cualquier hombre, lo quiera o no, trae siempre golpes. Vemos que hay egoísmo, maldad, mentiras, desagradecimiento. Observamos con asombro el misterio del dolor y de la muerte. Constatamos defectos y limitaciones en los demás, y lo constatamos igualmente cada día en nosotros mismos.

Toda esa dolorosa experiencia es algo que, si lo sabemos asumir, puede ir haciendo crecer nuestra madurez interior. La clave es saber aprovechar esos golpes, saber sacar todo el oculto valor que encierra aquello que nos contraría, lograr que nos mejore aquello que a otros les desalienta y les hunde.

¿Y por qué lo que a unos les hunde a otros les madura y les hace crecerse? Depende de cómo se reciban esos reveses. Si no se medita sobre ellos, o se medita pero sin acierto, sin saber abordarlo bien, se pierden excelentes ocasiones para madurar, o incluso se produce el efecto contrario. La falta de conocimiento propio, la irreflexión, el victimismo, la rebeldía inútil, hacen que esos golpes duelan más, que nos llenen de malas experiencias y de muy pocas enseñanzas.

La experiencia de la vida sirve de bien poco si no se sabe aprovechar. El simple transcurso de los años no siempre aporta, por sí solo, madurez a una persona. Es cierto que la madurez se va formando de modo casi imperceptible en una persona, pero la madurez es algo que se alcanza siempre gracias a un proceso de educación -y de autoeducación-, que debe saber abordarse.

La educación que se recibe en la familia, por ejemplo, es sin duda decisiva para madurar. Los padres no pueden estar siempre detrás de lo que hacen sus hijos, protegiéndoles o aconsejándoles a cada minuto. Han de estar cercanos, es cierto, pero el hijo ha de aprender a enfrentarse a solas con la realidad, ha de aprender a darse cuenta de que hay cosas como la frustración de un deseo intenso, la deslealtad de un amigo, la tristeza ante las limitaciones o defectos propios o ajenos…, son realidades que cada uno ha de aprender poco a poco a superar por sí mismo. Por mucho que alguien te ayude, al final siempre es uno mismo quien ha de asumir el dolor que siente, y poner el esfuerzo necesario para superar esa frustración.

        Una manifestación de inmadurez es el ansia descompensada de ser querido. La persona que ansía intensamente recibir demostraciones de afecto, y que hace de ese afán vehemente de sentirse querido una permanente y angustiosa inquietud en su vida, establece unas dependencias psicológicas que le alejan del verdadero sentido del afecto y de la amistad. Una persona así está tan subordinada a quienes le dan el afecto que necesita, que acaba por vaciar y hasta perder el sentido de su libertad.

Saber encajar los golpes de la vida no significa ser insensible. Tiene que ver más con aprender a no pedir a la vida más de lo que puede dar, aunque sin caer en un conformismo mediocre y gris; con aprender a respetar y estimar lo que a otros les diferencia de nosotros, pero manteniendo unas convicciones y unos principios claros; con ser pacientes y saber ceder, pero sin hacer dejación de derechos ni abdicar de la propia personalidad.

        Hemos de aprender a tener paciencia. A vivir sabiendo que todo lo grande es fruto de un esfuerzo continuado, que siempre cuesta y necesita tiempo. A tener paciencia con nosotros mismos, que es decisivo para la propia maduración, y a tener paciencia con todos (sobre todo con los tenemos más cerca).

        Y podría hablarse, por último, de otro tipo de paciencia, no poco importante: la paciencia con la terquedad de la realidad que nos rodea. Porque si queremos mejorar nuestro entorno necesitamos armarnos de paciencia, prepararnos para soportar contratiempos sin caer en la amargura. Por la paciencia el hombre se hace dueño de sí mismo, aprende a robustecerse en medio de las adversidades. La paciencia otorga paz y serenidad interior. Hace al hombre capaz de ver la realidad con visión de futuro, sin quedarse enredado en lo inmediato. Le hace mirar por sobreelevación los acontecimientos, que toman así una nueva perspectiva. Son valores que quizá cobran fuerza en nuestro horizonte personal a medida que la vida avanza: cada vez valoramos más la paciencia, ese saber encajar los golpes de la vida, mantener la esperanza y la alegría en medio de las dificultades.

 

Texto obtenido en la web:  

http://www.fluvium.org/textos/etica/eti02.htm

31
May

Resistir ante la adversidad

Las personas en la vida atravesamos por diferentes etapas. Vivimos momentos en los que el sol brilla esplendorosamente y todo nos va bien y momentos en los que no vemos más que nubarrones en el horizonte.

La vida, en ocasiones, nos depara situaciones difíciles que escapan a nuestro control. Salir airosos depende un poco de nosotros mismos.

Enfrentarse a los avatares que la vida nos proporciona y salir adelante de situaciones adversas requiere mirar al futuro, saber ver la parte positiva de cada situación por la que atravesamos y actuar con alegría y positividad. Requiere salir adelante sobreponiendonos al sufrimiento para resistir ante la adversidad y enriquecernos y fortalecernos con las experiencias vividas.

John Burroughs (1837 - 1921), nacido en Roxbury, Nueva York fue un escritor naturalista y ensayista. Este norteamericano decía, que cuando un halcón es atacado por cuervos u otras aves, él no contraataca. Él asciende rápidamente para lugares cada vez más altos haciendo círculos anchos hasta que sus acosadores lo dejen.

 

 

Ante la adversidad, y los avatares de la vida, apliquemos la misma estrategia que el halcón. Si nos enfrentamos a la adversidad, enfermedad, etc., no caigamos en el desánimo ni seamos negativos, corremos el riesgo de hundirnos en la desesperación y no podremos afrontar los hechos con objetividad. Si reacionamos a los que nos atacan, corremos el riesgo de hacer lo mismo que ellos hacen.

Busquemos ascender, salir de cada situación poniendo de nuestra parte todo nuestro esfuerzo y energía, poniendo lo mejor de nosotros mismos con la ayuda de Aquel que todo lo puede.

Afrontar la adversidad produce cambios positivos en nuestra vida: Crecerá la confianza en nosotros mismos haciéndonos más fuertes para afrontar nuevos retos. Cambiarán nuestras relaciones interpersonales, ya que en los momentos difíciles se pone de manifiesto la valía y autenticidad de las personas con las que nos relacionamos. Nuestra forma de ver y actuar en la vida también cambiará al dar más valor a pequeñas cosas que quizás hasta entonces nos habían pasado desapercibidas.

Como dice el psiquiatra Víctor Frankl: “El hombre que se levanta es más fuerte que el que no ha caído”.

19
May

Logo definitivo de buigle

Esta semana lanzan el logo definitivo, ya que el anterior tenía carácter provisional.

 

 

El nombre de la web que incluye las dos palabras que lo componen: Buscador + Iglesia, añade el símbolo cristiano de la cruz.

16
May

Un paseo por Buigle

El sostenimiento de la iglesia católica en España dependerá a partir de ahora exclusivamente de los católicos y del aporte que se consiga mediante las declaraciones de Renta, según el nuevo acuerdo realizado con el Gobierno.

Segun noticia publicada en MADRID, 12 May. 08/ 12:05 pm por (ACI).- El periodista e informático Carlos Mencos lanzó un nuevo portal católico llamado Buigle.com, que tiene como objetivo ayudar a financiar la Iglesia en España con los ingresos que se obtengan por publicidad.

Así es como piden en su página web que divulguemos la noticia

 

 MENSAJE IMPORTANTE PARA TODOS LOS QUE CONFÍAN EN LA LABOR DE LA IGLESIA CATÓLICA

 

Una iniciativa de varios católicos ha creado un buscador para ayudar a la autofinanciación de la Iglesia Católica. Funciona igual que Google (de hecho utiliza su tecnología) pero los ingresos que se generen por la publicidad en su buscador irán a parar como donativo a la Iglesia Católica para el sostenimiento de sus actividades. La iniciativa surge tras la modificación de las ayudas directa a la Iglesia en 2007 en España, como una herramienta provisional más para ayudar a la autofinanciación y así lograr la nula dependencia de los poderes políticos de turno.

La web  buigle.com se ha convertido además, en un punto de encuentro para internautas de todo el mundo con sensibilidades comunes. 

Trabajando con Internet puedes ayudar también a la iglesia. Visita www.buigle.com y conviértela en tu página de inicio.

 

¡¡¡Pasa también este mensaje a tus contactos!!!

14
May

EXPO 2.008

Según publicaba ayer la agencia EFE, la Expo, casi terminada.

En el recinto trabajan en estos momentos cinco mil personas, dos mil en los pabellones de los participantes y otros tres mil en el recinto dando los últimos remates a los edificios y en la instalación de expografías.

Los que habitamos en la ciudad y vemos el avance de las obras, nos parece que no vamos a llegar a tiempo, aunque confíamos que todo estará concluído y a punto para recibir a todo el que nos quiera visitar como se merecen.

La exposición Internacional se inaugurará el próximo 14 de junio en Zaragoza (España) y permanecerá abierta hasta el 14 de Septiembre.

El tema de la muestra es: “Agua y Desarrollo sostenible”.

Su mascota: Fluvi

Imagen tomada de la Enciclopedia Aragonesa.

Podéis encontrar amplia información de este evento en la página oficial de la Expo.

Yo os dejo un video que he confeccionado sobre refranes relacionados con el tema del agua:

“Agua y refranes”

 

05
May

Arte a pie de calle

Cuando hablamos de arte vienen a nuestra mente grandes obras, grandes maestros, recintos espectaculares destinados a distintas manifestaciones artísticas. Pero casi nunca pensamos en esa cantidad impresionante de artistas anónimos que pueblan las calles del mundo.

Estos artistas callejeros no están en los catálogos de las grandes galerías, no salen en las revistas, no salen en televisión, no firman autógrafos, pero cuántos de los considerados artistas querrían para sí el talento y creatividad de estos artesanos callejeros.

Con la llegada del buen tiempo las plazas y calles de nuestras ciudades, los paseos de nuestras costas, sacan a la luz el arte que estos creadores llevan dentro. Cualquier rinconcito sirve para manifestar su arte.

Arte que por ser callejero no siempre es valorado en su justa medida. Se cuenta que el virtuoso violinista Joshua Bell tocó en el metro de Washington en hora punta con un Stradivarius de 1713 y no recaudó en una hora ni la mitad de lo que costaba una butaca en el teatro para verlo. La gente en la calle no da sus monedas para reconocer el talento del artista callejero sino para hacer una obra de caridad. La calle está al alcance de cualquiera y quizás por eso a los que actúan en ella no se les considera buenos artistas.

Artistas de diferentes nacionalidades: músicos, pintores, artesanos, mimos… Cada uno de ellos con su historia particular a cuestas, con una motivación diferente para ser artistas a pie de calle, con sueños por realizar…

Lo cierto es que todos ellos nos deleitan la vista, el oído… Verlos trabajar es una lección didáctica para cualquier viandante, cualquier rinconcito es bueno para difundir el arte que llevan dentro.

22
Abr

Llegar a viejo es un privilegio

 

 Hace días que quiero escribir sobre este tema para plasmar alguno de mis pensamientos. Me cuesta encontrar las palabras idóneas. Día tras día cojo el tema y lo dejo. Hoy por fin me decido.

En líneas generales pienso que el hombre envejece tal cual vive.

Hoy, debido a los cambios que ha experimentado la sociedad en las últimas décadas y el envejecimiento de la población, impide que un buen número de ancianos necesitados de ayuda y cuidados permanentes, puedan llevar con normalidad su vida dentro de su hogar habitual. Esto ha hecho que florezcan residencias para ancianos de todo tipo.

Soy testigo día a día de lo que ocurre dentro de una de esas “rejas de alto standing” y la llamo así porque la categoría de la residencia es alta, pero como bien dice el refrán popular, “aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prisión.”

Aunque las instalaciones sean excelentes, el personal médico y de enfermería cualificado, las residencias hoy son negocios y como todo negocio, el fin es ganar dinero. Como cualquier empresa, la residencia busca el máximo rendimiento al menor costo. El ahorro se obtiene de diferentes formas:

          - Principalmente con los trabajadores: Festivos y fines de semana sin médico y disminución de personal son prácticas habituales.

          - Otra práctica es cobrar elevadas cuotas que cubren lo mínimo indispensible para tener que abonar a parte los más esenciales útiles y servicios de aseo diario (gel de baño, jabón, corte de uñas…etc.)

El trato a los ancianos, en lo que se ve por fuera es bueno. Pero yo voy a ir un poco más al fondo y reflexionar sobre las impresiones personales que yo tengo por lo que conozco.

Ancianos aparcados en sus sillas de ruedas horas y horas un día detrás de otro con el único aliciente de que mañana el día será igual.

Aunque los ancianos reciban visitas diarias, en una visita no puedes apreciar si han sentido frío o calor, si han sentido hambre a media mañana o si les apetecía un caramelo cuando les daba la tos. En una visita no puedes averiguar si le apetecía estar un ratito viendo fotografías del album familiar para refrescar esa memoria que está abandonado su cansado cerebro o salir a dar un paseo por el parque para recibir la caricia del sol.

Me pongo en el lugar de esos ancianos dependientes que ya no son capaces ni de pedir un vaso de agua y percibo la indefensión, la despersonalización. Su opinión ya no cuenta. ¿Quién decide que están cansados de mantener por horas la misma posición?

Un mal día lo tiene cualquiera, no dejan de ser personas que arrastran tras de sí un cúmulo de vivencias y su humor debido a las circunstancias cambia. Pero…, el mal día, el genio, las salidas de tono, enseguida son interpretadas por los especialistas y se les administra medicación para tranquilizarles. Esto me recuerda lo que nos decía un anciano que está alojado en la residencia y contento porque su salud le permite entrar y salir del recinto cuando quiere y dice encontrarse como en un hotel y así no da trabajo a sus hijos: “No os preocupéis, decía, que aquí la van a tratar bien, si está baja de ánimo la animarán y si se sube la bajarán”. ¿Qué quería decir? pensé entonces. Hoy ya lo sé.

¿Cuánta atención personalizada? ¿Cuántos minutos al día de charla para cada anciano individualizado? ¿Cuántas caricias, besos, para que se sientan acompañados, queridos recibirán? Quizás estas prácticas serían el mejor tranquilizante en muchos casos.

¿Quién les va a dar la mano, sujetar la frente, dar conversación o hacer una caricia cuando por razones de enfermedad necesiten estar encamados? El personal de servicio, por muy cualificado que esté, tienen muchos ancianos que atender y no pueden perder el tiempo más allá de unos minutos.

No nos engañemos los ancianos no son enfermos, tienen enfermedades y achaques propios del deterioro que sufre el cuerpo humano. Las residencias cubren una gran labor pero los ancianos en residencias se apartan del entorno familiar, pierden intimidad, pierden el contacto con aquellos objetos personales que evocan su pasado y se les despersonaliza, pasan a ser uno más para la gran mayoría.

Yo me pregunto: ¿No será que las residencias enmascaran en el fondo la exclusión social de este colectivo?

Llegar a viejo es un privilegio, pero hay que dar dignidad a la vejez. Las jaulas, aunque sean de oro, no dejan de ser jaulas.

Ya sé que en muchas ocasiones y determinadas enfermedades requieren una atención especial. Imagino que muchos de los que leáis estas líneas tendréis mil y un argumentos de las bondades de las residencias, pero yo lo veo así.

Y termino con una frase de un anciano conocido: “Cómo te ves, me ví y como me ves te verás, todo es cuestión de respeto no de edad…”

Os dejo un enlace a una canción de Joan Manuel Serrat que es una preciosidad: “Llegar a viejo”

http://es.youtube.com/watch?v=d0GzbXLj-dQ

17
Abr

La familia y la televisión

Los niños ante la televisiónDe todos los medios de comunicación social que existen, es la televisión la que no suele faltar en casi ningún hogar.

Esa ventana que se ha instalado en nuestros hogares y con nuestro consentimiento, nos da la posibilidad de asomarnos al mundo y nos informa de lo que acontece en cualquier parte de forma inmediata. Al presentarnos la información con imágenes, hace que las posibilidades educativas sean enormes. Pero no todo lo que sale por esa ventana tiene carácter educativo, así que los padres debemos estar atentos para que nuestros hijos reciban los mensajes y la información correctamente.

La televisión no es mala ni buena, todo depende de uso que se le de. Los padres deberemos tener las ideas claras en cuanto al uso que le den nuestros hijos y al tiempo que le dediquen. Hay que tener en cuenta que las televisiones se mueven por audiencias y van a emitir lo que más beneficio económico les proporcione.

De nosotros los padres depende que ete poderoso medio de comunicación social se convierta en un peligro o en una gran riqueza.

Si vemos la televisión en familia y nos damos un tiempo para hablar, pensar, intercambiar opiniones, etc., sobre lo que vemos, hasta de la peor programación podemos extraer experiencias positivas obteniendo el mensaje correcto de acuerdo a nuestras convicciones y valores.

Si por el contrario, tenemos la televisión como la niñera que entretiene a nuestros retoños, mientras nosotros nos ocupamos de nuestras cosas, la formación de nuestros hijos estará en peligro.

El mal uso de la televisión puede hacer daño a niños y mayores. El buen uso y la selección apropiada de programas puede ser formativo y enriquecedor.

Comparto con vosotros esta reflexión que he recibido hoy en mi correo electrónico sobre la meditación que hace un niño al final de su día.

 

“Señor, esta noche te pido algo especial…

“Señor, esta noche te pido algo especial… Convertirme en un televisor, quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la televisión de mi casa.

Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de mi familia a mi alrededor. Ser tomado en serio cuando hablo.

Convertirme en el centro de atención al que todos quieran escuchar sin interrumpir ni cuestionarle. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona…

Y tener la compañia de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo…

Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mí lado.

Señor no te pido mucho. Sólo  vivir lo que vive cualquier televisor…”




 

Julio 2008
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