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Mi verdad, Tú verdad, Nuestra verdad

“Muchos habrían sido sabios si no hubieran creído demasiado pronto que ya lo eran.” (Séneca)

Observando en un patio de colegio las discusiones que mantienen a veces los grupos de chicos y chicas, se puede aprender mucho acerca de la personalidad de cada chaval. Cada uno parece tener unas orejeras puestas y están más preocupados de ridiculizar las opiniones de sus compañeros que de argumentar las suyas propias. Se interrumpen impunemente tratando de imponer su verdad, sin escuchar las razones del contrario. A veces incluso sus argumentos distan mucho de lo que piensan en el fondo de su ser, pero todo vale con tal de tener la razón y quedar por encima de los compañeros acudiendo a descalificar al contrario y utilizar argumentos poco éticos que lejos de llegar a un entendimiento, hacen que cada vez se distancien más.

Lo lamentable, analizando la situación desde la perspectiva del que no está implicado en la discusión es que las posturas eran cercanas pero las formas y el no saber dialogar les pierden, haciendo que no lleguen a ningún punto de encuentro. ¿Triste no?

verdad

Esto mismo ocurre en la sociedad con los adultos y no nos damos cuenta de ello. A los adultos nos parece que no hay más verdad que la nuestra y a veces queremos imponerla a los demás sin escuchar al otro y sin atender a razones. Si bien es verdad que hay profundas convicciones en las que no debemos ceder ante los demás, la mayoría de las veces los enfrentamientos vienen dados por cosas muy poco importantes que si lo analizáramos nos daríamos cuenta que no merece la pena un enfrentamieno.

Resulta más enriquecedor para la convivencia descubrir las cosas que nos unen en lugar de recrearnos y querer imponer aquellas que nos diferencian y nos separan. Hay pocas o ninguna verdad absoluta, pues casi siempre depende del punto de vista de quién las emite. A veces cuando se discute, cuanto más se quiere imponer un argumento, se pierde la razón y lo que en realidad ocurre es que se quiere imponer al contrario nuestro punto de vista que casi siempre es subjetivo y nada objetivo.

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5 Responses to “Mi verdad, Tú verdad, Nuestra verdad”


  1. julio 28, 2007 en 9:04 pm

    Por triste que parezca, es lo que nos depara la sociedad actual. La falta de respeto, la degradación de las normas de convivencia y la despreocupación que tenemos los padres en la educación de nuestros hijos hace que ese panorama que tan bien has descrito sea lo más habitual. En otro artículo anterior hablabas de la politización de la educación, y es ahí donde se encuentra la solución a este grave problema que ya empieza a pasar factura a nuestra sociedad. Si conseguimos hacer que se firme un pacto por la educación independiente de quien sea el partido en el gobierno; si volvemos a dar autoridad a los maestros y profesores en la escuela; y si los padres empezamos a cumplir con nuestra obligación en la educación cívica y moral de nuestros hijos y dejamos de estar permanentemente “comprándoles” con todos los caprichos que tienen, seguro que mejoraremos la convivencia hasta dejarla en el punto que nunc debió abandonar y no será necesario que ningún gobierno vuelva a tener tentaciones de “moralizar” a nuestros hijos con asignaturas como la penosa “Educación para la Ciudadanía”.

    Gracias por el enlace. Saludos

  2. 2 Ivan
    marzo 18, 2010 en 8:54 am

    “Lo que queda después de suprimir la verdad solo es simple decisión nuestra, y por lo tanto, arbitrario. Si el hombre no reconoce la verdad se degrada; si las cosas son solo resultado de una decisión, partículas o colectivas, el hombre se envilece” como en efecto a sucedido.

    • mayo 16, 2011 en 10:06 pm

      Todas las enseñansas de la Biblia nos ayudan a convivir con sabiduria y tratar de llevarnos bien en lo que mas podemos, pero como humanos muchas veces fallamos pero de nuevo nos reinvincamos con nuestro Padre Bueno y Maravillozo Jesucristo quien nos perdona 70 veces siete.

  3. abril 5, 2010 en 11:50 pm

    Hasta que punto somos conscientes de pasar por alto las exigencias y necesidades de los demás tan solo por la mera necesidad egoísta de ser escuchados y atendidos tengamos razón o no? Es mejor ser prudentes pues la razón es arbritaria… tan solo saber que lo que te hace daño y te hace llorar es igual para la otra persona, la crueldad no necesita traducciones una sonrisa te puede derretir en un segundo, la educación y una buena comunicación permitirán tal vez llegar a un buen acuerdo. Hoy por hoy este mundo de por sí es caótico lo recomendable es respetar y saber escuchar aunque nos cueste trabajo entonces es aquí donde debemos trabajar a diario empezando con nosotros mismos.

  4. 5 teodoro
    abril 22, 2011 en 5:47 pm

    Muchas de las veces creemos que nuestros pensamientos valen más que la de otros. Buscamos siempre figurar sin tener encuenta los aspectos sociales o familiares. Nuestras opiniones no deben herir, deben se ser cautas, para alcanzar el objetivo de ser escuchados. Dios nos ha dado la virtud de vivvir en armonia, buscando la hermandad y esto se consigue con la verdad, no hay otro espacio en este mundo.


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