
Parece que fue ayer cuando comencé esta aventura animada y guiada por mi hijo. Han pasado dos años. Confieso que al principio sentí vértigo y cierto miedo por el riesgo que supone exponer ante los demás, sentimientos, ideas e incluso sueños.
Hoy me siento satisfecha. En la vida hay que correr riesgos en la búsqueda de horizontes nuevos. Arriesgando se aprende y quizás es mayor riesgo no arriesgar nada en esta vida.
Las ideas lanzadas en estos dos años espero sean usadas como semillas que echen profundas raíces, crezcan y den los frutos que cada lector espera recibir al leer un post.
Como regalo de cumpleaños os dejo estas fotografías de un cojín manta que hice para regalar la pasada Navidad.




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