Cuando el quehacer diario se hace cuesta arriba, cuando pesan las responsabilidades más de lo deseado, cuando tienes la sensación de que el mundo está en tú contra, es bueno tener válvulas de escape donde desatar los nervios.
Lo mío son las labores artesanales dónde puedo pasar horas y horas sin noción de que el reloj avanza.
Mis aficiones son varias, pero los bolillos y el patchwork son mis preferidas.
Estos últimos días han sido difíciles por la acumulación de tareas familiares que requerían de mi esfuerzo personal, así que manos a la obra y a crear.
Me decidí por ir cambiando los cojines de mi salón y aprovechando unas telas que tenía de otras labores esto es lo que me ha salido.



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